los Illuminati en Ingolstadt

En esta pequeña urbe de la región de Baviera nació este grupo que defendía el imperio de la razón frente a los dogmas religiosos. Aunque eso fue hace 300 años y los historiadores señalan su desaparición, las teorías conspirativas en torno a él siguen haciendo fortuna

Illuminati: qué queda de esta sociedad secreta en la ciudad donde nació
Apologie der Illuminaten, una obra de 1786 escrita por Adam Weishaupt en la que defendió la creación de los Illuminati poco después de su exilio de la ciudad. Foto: Julie Ovgaard. Foto: Julie Ovgaard

La idea de que citas clandestinas de Illuminati podrían estar teniendo lugar en la pequeña ciudad bávara puede parecer exagerada, pero Ingolstadt sí tiene una historia en torno a ellos.

La ciudad es el lugar de nacimiento de la sociedad secreta y se ha convertido en parte de su mito.

Fue el 1 de mayo de 1776 que Adam Weishaupt, profesor de derecho en la Universidad de Ingolstadt, fundó la Orden de los Illuminati, una organización secreta formada para oponerse a la influencia religiosa en la sociedad y al abuso de poder por parte del Estado fomentando un espacio para la crítica, el debate y la libertad de expresión.

Inspirado por los francomasones y los filósofos de la Ilustración francesa, Weishaupt creía que la sociedad ya no debía ser regida por las virtudes religiosas.

Quería crear un estado de libertad e igualdad moral donde el conocimiento no estuviera restringido por prejuicios religiosos.

Pero el conservadurismo religioso y político imperaba en Ingolstadt en ese momento, y el tema -enseñado en la universidad controlada por los jesuitas donde Weishaupt dio una conferencia- fue monitoreado estrictamente.

Tras seleccionar personalmente a sus cinco estudiantes de derecho más talentosos, la red se expandió rápidamente y sus miembros difundieron los objetivos de iluminación de Weishaupt con enseñanzas radicales.

Al mismo tiempo crearon una elaborada red de informantes que daban cuenta sobre el comportamiento de las figuras estatales y religiosas en un esfuerzo para adquirir una gran cantidad de información que los Illuminati podrían potencialmente explotar.

Con la ayuda del prominente diplomático alemán Baron Adolf Franz Friedrich, Freiherr von Knigge, quien ayudó a reclutar logias francmasones para la causa Illuminati, el grupo clandestino creció a más de 2.000 miembros en Baviera, Francia, Hungría, Italia y Polonia, entre otros lugares.

En la ciudad donde todo comenzó, este peculiar legado sigue siendo poco conocido entre los residentes. Algunos dicen que la organización sigue trabajando de forma encubierta para subvertir la autoridad.

Fuente: Semana.

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Coachella, Underground

Longreads

Gabriel Thompson | Longreads | April 2018 | 25 minutes (7,013 words)

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In the spring of 2016, as Trump was clinching the Republican nomination for president, I drove east into the Coachella Valley, looking for a 48-year-old farmworker named Roberto. My cell phone had died and I soon became lost, meandering along country roads where I rarely passed another vehicle. When I finally found Roberto, he was standing outside a single-wide trailer, waiting patiently in his cowboy hat, with an amused smile on his face.

To the north and west of his trailer were more trailers. To the south and east his yard opened into the desert, which gave way, in…

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The Dream of a Perfect Android

Longreads

Hiroshi Ishi­guro has spent a lifetime in pursuit of the perfect robot. He has modeled his creations on those closest to him — his wife, his child, himself — but he admits to feeling lonely while surrounded by family, both human and inhuman. At Wired, Alex Mar unravels the depths of Ishi­guro’s passion for robots, and what he means when he tries to make them lifelike. However, Mar finds that after a lifetime of considering what it means to be human, Ishi­guro may not truly understand the basics of human interaction himself.

He has spent a lot of time talking to himself through his androids, testing them, imagining their effect on other ­people. Hiroshi (who by now has asked me to call him by his first name) tells me he’d like to record himself saying “I love you” and then program an android to repeat it back to him…

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